En la posición envidiable

Mientras que Saúl Monreal Ávila se encuentra en la Ciudad de México gestionando recursos para el inicio de su gobierno en Fresnillo y Julio César Chávez busca más muros para que su rostro adorne las calles de Guadalupe (en claro culto a la personalidad digno de revisión psicológica), Ulises Mejía Haro tiene una prisa descomunal.

Hasta parece que no es la primera vez que se reúnen los equipos a dialogar… ¡parece!

Su posición como representante de los alcaldes emanados del movimiento en la reunión con el Primer Priista de Zacatecas lo puso en una ruta de la que aún no hay conteo de salida.

Y, obvio también, lo puso en la mira de los matones del movimiento (que los hay), dispuestos a no dejar pasar a nadie y criticar sin piedad, hasta la victoria o la negociación de siempre (lo que ocurra primero).

Mejía Haro sabe que su posición es envidiable.

Gobernará una de las 31 capitales del país; quizá no sea la que mayor presupuesto tiene o la que mayor población contenga… pero es la capital del estado y esos municipios siempre se miden con un rasero diferente.

Sin embargo, tiene todo en contra.

Malos servicios públicos, un centro histórico que cuenta con el nombramiento de Patrimonio Cultural de la Humanidad pero que, en la cotidianidad, sólo ha servido para que envejezca sin remedio sin contar con la falta de atención de los últimos gobierno priistas.

Si su intención es trabajar los siguientes seis años por la capital del estado, bienvenida sea la prisa.

Pero si la historia pretende terminar en 3 años creyendo que tiene posibilidad de alcanzar la candidatura del movimiento a la gubernatura del estado, que alguien le avise que ese boleto ya se vendió.

Porque el nombramiento de Verónica Diaz como virtual vicegobernadora en Zacatecas no le hace bien a sus aspiraciones; esa posición ya tiene dueño y ella trabajara para fortalecerlo como lo ha hecho en los último dos años… por el bien de los zacatecanos.

La bendición

Al Contador no le corre prisa reunirse con los alcaldes priistas que nada le deben al Primer Priista de Zacatecas; mucho menos después de que afirmara que “el que ganó, ganó”. Una brutal verdad de Perogrullo.

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