Va Google por información de actividad física de 28 millones de personas

El temor de que Google puedan aprovechar  su control sobre los datos de las personas para ser cada día más poderoso prendió las alarmas en Europa.

El gigante tecnológico mantiene su oferta por 2 mil 100 millones de dólares por la empresa Fitbit, fabricante de relojes inteligentes y rastreadores de actividad física.

Con Fitbit, Google tendría una participación minúscula en el mercado de hardware y rastreadores de actividad física.

Esto ha encontrado un muro de preocupaciones antimonopolio y de privacidad en Estados Unidos, Europa y Australia.

Ahí, los funcionarios de competencia desconfían cada vez más de cómo las gigantes de Internet pueden ejercer control sobre los datos para consolidar su dominio.

La adquisición de Fitbit agregaría dispositivos vestibles al negocio de hardware de la gigante de Internet.

También avanza las ambiciones de la matriz de Google, Alphabet, de expandirse en el sector de la atención médica.

Esto, porque agregaría información de 28 millones de usuarios de Fitbit.

Google, además, ha establecido asociaciones de servicio en la nube con grupos de hospitales.

Hoy hay mayor preocupación, particularmente en la Unión Europea (UE), sobre cómo las compañías tecnológicas pueden aprovechar su control sobre los datos.

Los reguladores también enfrentan críticas de que han sido demasiado permisivos al avalar acuerdos tecnológicos como la adquisición de Whatsapp ´por parte de Facebook.

Una gran prueba

“Sería un gran caso de prueba”, asegura Maurice Stucke, profesor de derecho antimonopolio de la Universidad de Tennessee.

El especialista llama a compañías como Google “Datopolios”, debido a la gran cantidad de datos que mantienen.

“La preocupación es que Google usaría estos datos para ayudar a reforzar su dominio en otros segmentos”.

El acuerdo, que Google espera cerrar este año, está bajo investigación por la división antimonopolio del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El caso sería sometido a revisión por parte de la Comisión Europea.

“La preocupación que tiene la gente es, bueno, podría haber dado mi consentimiento para que Fitbit tuviera esta información, pero no le di mi consentimiento a Google”.

Esto lo explicó Justin Warren, miembro de la junta de Electronic Frontiers Australia.


Con información de Bloomberg

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