Hoteles de paso: Del jabón chiquito al pole dance

En el principio la mujer se escondía.

 Se cubría el rostro con lentes oscuros y el cabello con pañoletas…

 Luego mordieron la manzana del pecado y ahora se encargan de pagar la habitación y entrar a un hotel de paso es parte de la cotidianidad de la ciudad.05_00000

 “Cuando iniciamos el hotel -narra el responsable de La Escondida, ubicado en la salida norte de la ciudad- las chicas se escondían en el asiento trasero; se acostaban y se tapaban con cobijas para no ser vistas”.

 Ahora, narra el entrevistado quien prefiere el anonimato, eso ya no sucede.

 A principios de los años 90, cuando se inauguró el hotel, era común esta escena; “ahora las parejas ya no tienen ese problema. Incluso, las parejas homosexuales ya no se esconden”.

 Lugar conocido por muchos (aunque digan que no lo conocen) La Escondida tiene más de 40 habitaciones; algunas de ellas son temáticas e incluso, organizan eventos especiales… sólo para parejas.02_00000

 Lo mismo sucede en el Motel El Dorado, donde la dama puede deleitar a su pareja con una clase de Pole Dance… y otras muchas cosas más.

 Luis Ignacio Escobedo, responsable de Relaciones Públicas del motel, rompe el mito: “aquí no grabamos a nadie en las habitaciones”.07_00000

 “Tenemos un sistema de vigilancia en los pasillos; la seguridad de nuestros clientes es importante pero no, no grabamos a nadie en la habitación. Eso es un mito”.

 Sin embargo, ambos coinciden: la inseguridad evita que la gente salga de noche y que ocupe estos espacios.

 En el caso de El Dorado, han mejorado sus sistemas de seguridad al interior del lugar; en La Escondida, la falta de alumbrado público en las inmediaciones inhibe el acceso de los parroquianos.

“Y eso que pagamos más impuestos que otros negocios del ramo”.

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