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La tragedia zacatecana

bannerBVokCierto. Nos duele lo que sucede en México.

Duele la CDMX, pero también Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Morelos, Tlaxcala y (por obvias razones personales), el Estado de México.

Pero el momento que vivió Zacatecas este martes -y que pasó desapercibido ante la oleada informativa de lo ocurrido en la capital del país- debe dolernos.

Ayer, por arte del mayoriteo de las fracciones legislativas oficiales, desaparecieron 222 millones de pesos que fueron gastados pero no comprobados en el 2015.

Ejemplos sobran pero quizá uno puede ejemplificar cómo se operó la distribución de dinero en ese anno exitiale:

En ese año, 285 prestadores de servicios recibieron de la Universidad Autónoma de Zacatecas y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación 55 millones 777 mil 512.58 pesos.

Los prestadores de servicio fueron contratados para dar seguimiento a los procedimientos de operación, difusión y capacitación, a través de la asistencia técnica, análisis e investigación del Programa de Productividad y Competitividad Agroalimentaria.

Pero la Auditoria Superior del Estado concluyó que no existía “evidencia documental de los trabajos realizados motivo de contratación del personal”.

El pago más alto, registrado por la ASE, es de 781 mil 487.10 pesos mientras que el mínimo asignado a los proveedores del servicio fue de 6 mil pesos.

La ASE consideró responsable de este hecho al ex rector de la UAZ, Armando Silva Cháirez, y a Miguel Ángel Flores Ramírez, Coordinador de Finanzas de esta institución educativa así como a Edmundo Guerrero Sifuentes, Director de la Unidad Académica de Contaduría y Administración.

Y quizá sean responsables… pero no pagaran por lo sucedido.

¿En serio las tragedias sólo tienen daños físicos o estructurales?

Queda claro que pena no es robar… ni que te atrapen. Pena es que los legisladores hayan perdonado ese robo.

Esa es nuestra tragedia.

La bendición

Los mexicanos nacemos donde nos da la gana… y mostramos solidaridad cuando nos da la gana, no cuando nos lo piden.

 

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