Los tambores de guerra

Para nadie es un secreto que los tiempos de campaña se han adelantado.

(los tiempos electorales no se adelantan; esos tienen fechas establecidas por la ley)

Y para nadie es un secreto que los liderazgos reales y formales mueven sus piezas para demostrar su fortaleza.

Y aunque estamos en la fase de las declaraciones, éstas generan un efecto que alerta a los conocedores y enoja a los rústicos.

Por ejemplo.

Cuando el gobernador dijo el pasado 1 de agosto que cualquiera puede ganar la elección del 2021, hubo voces dentro del gobierno que se enojaron.

(bueno, se enojan regularmente. Sobre todo cuando las preguntas no las dictan ellos)

Lo cierto es que la declaración del gobernador fue un banderazo de salida a las aspiraciones de los priistas.

Un llamado al hombre – o la mujer- que pueda aglutinar los deseos de los priistas para mantener la gubernatura.

La primera prueba fue la elección de Alejandro Moreno, Amlito.

Aunque parecía un asunto arreglado, fue necesario hacer política al interior del partido en Zacatecas. Pero salió.

Pero el mensaje de Alejandro Tello también fue un aviso a los aspirantes de MORENA para iniciar la larga marcha que culminará el próximo 6 de junio de 2021.

El día que los ciudadanos saldrán a las urnas para ejercer su voto.

Otro ejemplo.

Lo dicho por el Senador Ricardo Monreal ha sido interpretado, no sin razón, como un espaldarazo total a su hermano David.

Pero el Coordinador General de Ganadería tienen una serie de negativos… esos que la política genera a lo largo del ejercicio del poder.

Además, cuenta con una Corte Real que le estorba más que ayudarle.

Es innegable que La Marca decidió ya quien los representará en el 2021 pero… el mensaje de que Saúl termine su encargo como alcalde no es gratuito.

Para los Saulistas, que son más papistas que el Papa, el mensaje es que Saulongo no está fuera de la jugada.

Son los tambores de guerra que suenan en todos los frentes.

La campaña ya inició

La bendición

La pregunta de Ivette Martínez causó escozor al interior del gobierno; especialmente de los que creen que todo lo deben controlar… aunque no controlan ni sus instintos.

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