Zacatecas no puede desistir de la presa Milpillas, única opción para tener seguridad hídrica |

El Estado de Zacatecas y los organismos operadores del agua potable no pueden desistir del proyecto Milpillas.

Esto, porque cada vez es mayor el estrés hídrico que se vive en el corredor urbano más poblado de la entidad.

Así lo informaron titulares de diferentes sistemas de agua potable de la zona metropolitana.

Benjamín de León, director de JIAPAZ, detalló que Zacatecas es de los estados con mayor presión en el uso del agua.

El mismo está determinado por el volumen de agua concesionado frente al volumen renovable anualmente en una cuenca o acuífero.

La Conagua considera alta presión del recurso cuando esa división es mayor a 40 por ciento.


En el caso de los cinco acuíferos de los que se abastece este corredor urbano-industrial es de 193 por ciento.


Esto, al haber un déficit anual de 288 millones de metros cúbicos.

Explicó que ese indicador está relacionado con la seguridad hídrica, pues no se tienen reservas para potenciales épocas de sequía.

El estrés hídrico se refleja en el deterioro de los pozos, que cada vez tienen una mayor profundidad, una menor producción y una baja en la calidad del agua.

Ejemplificó que en los últimos 20 años la JIAPAZ ha hecho 65 perforaciones, de las que 12 han sido fallidas.

A su vez, otras resultan con un volumen reducido.

Milpillas, única alternativa ante la creciente demanda

A la par del abatimiento de los acuíferos, los organismos operadores han enfrentado un crecimiento poblacional exponencial.

Actualmente viven en el corredor urbano Fresnillo-Zacatecas 548 mil personas, pero para 2040 se prevé que serán 873 mil.

Tan solo Guadalupe pasará de 200 mil a 400 mil habitantes.

Los sistemas de agua potable de estos siete municipios disponen en su conjunto de un volumen de 48 millones de metros cúbicos.

Sin embargo, se requerirán para ese año 114 millones; es decir, más del doble.

Bajo las condiciones del estado es imposible extraer esa cantidad del subsuelo, por lo que se requiere del agua superficial.

Al perforar a mayores profundidades se deteriora la calidad del agua, al registrar mayor concentración de sales que incrustan las tuberías.

Esto reduce su capacidad de conducción e inclusive causa taponamientos totales.

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