Otra raya más al tigre

Tirios y troyanos coinciden.

La opción de Cecilia Tapia fue la mejor.

La describen como una mujer trabajadora que conoce de cerca los programas (y los problemas) sociales de Zacatecas.

Los priistas consultados afirman que desde que decidió caminar por si sola y hacer a un lado a su mentor político, supo hacer camino en la administración pública.

Ella, una de las más entusiastas activistas de Zacatecas en Movimiento, la organización que creo Alejandro I para su autopromoción en 2009, pasó de locutora comercial (un profesión que a lo largo de los años degradó a oficio) a regidora en la administración 2010 – 2013 del ayuntamiento capitalino.

En ambos trabajos tuvo un mismo jefe: Arnoldo Rodríguez.

Mucho tendría que explicar de la actuación y resultados que se dieron en ese trienio. No lo hizo ni lo hará porque fue cómplice de lo que ahí sucedió.

Durante su estancia como regidora autorizó (con su voto lo hizo) un proceso de deuda que, según los malquerientes, pudo llegar a los 200 millones de pesos; una bicoca si se considera que en la siguiente administración la situación se puso peor.

“Durante tres años la (anterior) presidencia estuvo ausente, no hubo un presidente municipal en términos reales y operativos”, afirmó el entonces diputado local del PVEM, Cuauhtémoc Calderón Galván quien durante tres años esquivó las denuncias que se presentaban en su contra.

Pero, a su alta capacidad para el trabajo, los tirios y troyanos también coinciden.

Si Cecilia Tapia alcanzó dicha posición es porque se convirtió en mujer de todas las confianzas de Cristina Rodríguez Pacheco.

Su trabajo como directora de Alimentación y Desarrollo Comunitario en el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia fue, dicen, impecable; y eso lo valora la Presidenta Honorífica de ese sistema.

Así que, de acuerdo a las mismas versiones, los siguientes tres años tendremos a una dinámica secretaria de Desarrollo Social.

¿Y si resulta que no lo es?

Pues no pasaría nada. Sería otra raya más al tigre del gobierno estatal.

La bendición

Lo presentaron como un personaje “con experiencia sobre procesos legislativos y formación de leyes” y no mintieron. Fue el líder verdadero de la bancada priista. Gustavo sólo subía los documento a tribuna.

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