Por las mujeres

En la clase política hay varias máximas, pero una de ellas aplicó a la perfección la tarde de este lunes.

“Uno es diputado hasta que cobra la primera dieta”.

Y esto le sucedió a Manuel Castro Romero, ex alcalde de Tepechitlán, quien no llegó ni a la toma de protesta. El gusto le duro menos de 24 horas.

Y esto, por lo que el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas calificó como “un error” en la distribución de candidaturas.

¿Cuál era el dilema? La paridad de género, ese galimatías jurídico que sufren cada tres años los partidos políticos y que, en esta ocasión, se trasladó hasta el órgano electoral.

El dilema, que concluyó con el retiro de la constancia de Castro Romero, empezó desde el momento en que los partidos políticos tienen que cumplir con la paridad de género en la postulación de candidatos (y candidatas) a los diversos cargos de elección popular.

¿Enfrentan los partidos una crisis de cuadros femeninos que sean capaces de competir en una elección constitucional?

Desechando las grillas internas que se registran en todos, es probable que la respuesta sea si.

Sólo basta ver los resultados de la elección a diputados.

De 18 elecciones uninominales, sólo 5 mujeres ganaron: Mónica Borrego Estrada y Alma Gloria Dávila Luévano, del Movimiento de Regeneración Nacional y Carolina Dávila Ramírez, Isabel Trujillo Meza y Dejanira Valdez Espinoza, por parte del Partido Revolucionario Institucional.

Y eso puso a sufrir al órgano electoral para alcanzar la paridad en la conformación de la 63 Legislatura.

Así, para sumar otras 10 diputadas, en el PAN se desplazó al ex líder estatal de ese partido, Pedro Martínez Flores y al ex diputado local Osvaldo Contreras, para dar paso a dos mujeres.

En el PRI sucedió lo mismo: descartaron a Manuel Castro Romero y de paso desplazaron al líder estatal de ese instituto político, Felipe Ramírez Chávez, para completar la lista de 15 mujeres.

¿Los partidos necesitan postular mujeres que ofrezcan mayor competencia en la contienda electoral?

Quizá si.

Pero lo primero es generar cuadros femeninos que fortalezcan a los institutos políticos y que permitan ampliar la baraja de mujeres con posibilidad de triunfo en las contiendas electorales.

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