El mundo comienza a vislumbrar una salida a la pandemia de COVID-19 gracias a las vacunas que ya se están aplicando en países como Reino Unido y Estados Unidos.
Las primeras dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech se están administrando en esos dos países, comenzando con los adultos mayores y personal de la salud.

Por otro lado, la vacuna de Moderna (que utiliza la misma tecnología de Pfizer para su desarrollo, es decir, la de ARN mensajero) ya se encuentra avanzada y es posible que pronto comience a recibir autorizaciones de uso de emergencia.

A pesar de los avances, hay varios detalles que deban quedar claros y hasta desmitificarse. Aquí te presentamos algunos.

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Mito 1: Las vacunas acabarán con la pandemia

Como ya se expuso, el avance hasta ahora en creación de vacunas es grande y prometedor; sin embargo, no se debe caer en falsas ilusiones.

Para dejarlo claro: las vacunas no acabarán con la pandemia de la noche a la mañana.

Primero, se necesita la confianza de las personas en las vacunas, algo que en varios países es una preocupación. Por ejemplo, un sondeo de AP mostró que en Estados Unidos apenas la mitad de ciudadanos quiere vacunarse. Para la inmunidad de rebaño, es necesaria la inmunización de entre 67 y 80 por ciento de una población.

Además de esto, faltan meses para que la vacunación masiva sea una realidad. Por ejemplo, aquí en México se estima que los sectores más vulnerables (los de la tercera edad y personal de salud) estén vacunados para el mes de abril. Después seguirían otros grupos de la población.

Mito 2: Con una vacuna es suficiente

Tanto la vacuna de Pfizer-BioNTech como la de Moderna son innovadoras por utilizar la tecnología de ARN mensajero, lo cual dificulta la refrigeración pero vuelve mucho más fácil el proceso de producción.

Pero, para alcanzar un nivel de protección óptimo, una dosis no es suficiente para cualquiera de estas dos vacunas.

La segunda dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech se pone tres semanas después de la primera; la de Moderna, luego de cuatro semanas. Y, además, el efecto de las mismas no suele ser inmediato.

Se espera que quienes se la pongan adquieran cierto nivel de protección un par de semanas después de la primera inyección. Pero es posible que la protección total llegue hasta un par de semanas después de la segunda dosis.

Mito 3: Con la vacuna, podremos dejar de usar cubrebocas

Acá hay una respuesta rotunda: NO. Si bien algunos gobiernos han dicho que con debemos usar cubrebocas hasta que tengamos una vacuna, la realidad es que lo tendremos que utilizar aún después de que nos la pongan.

¿Por qué? Por razones explicadas anteriormente: la inmunidad de rebaño no será de la noche a la mañana, la vacunación masiva tardará meses en llegar y además se necesita más de una dosis.

Otro motivo: por el momento tampoco se sabe si las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna protegen por completo del contagio o solo de los síntomas. Esto significa que la gente vacunada podría contagiarse y transmitir el virus, aunque probablemente a una tasa mucho menor, señaló Deborah Fuller, experta en vacunas de la Universidad de Washington.

Y una razón más: el virus podría mutar alrededor de nuestras vacunas y comenzar a volver a infectar a las personas, de acuerdo con Sam Fazeli para Bloomberg Opinion.

Esto ha provocado que los expertos en salud pública pidan no solo el cubrebocas, sino el distanciamiento social después de que el esfuerzo de vacunación esté en pleno auge.

Mito 4: Las vacuna me causará alergia grave

Tras las primeras vacunas aplicadas en el Reino Unido, la autoridades británicas hicieron la recomendación de no aplicarlas en personas con historial de alergias graves, ya que hubo casos de reacciones alérgicas adversas.

¿Eso significa que a todos nos podría ocasionar una mala reacción? La respuesta es no.

Las vacunas, sea cual sea su tipo, pueden tener efectos secundarios, como un poco de fiebre, mareos, dolor de cabeza, enrojecimiento de la zona inyectada, entre otros.

Sin embargo, una reacción alérgica grave a una vacuna es poco común y normalmente tiene una corta duración.

Tras reportarse los casos adversos, los puestos de vacunación están obligados a tener el kit para atender la reacción alérgica lo más rápido posible.

Mito 5: La vacuna es por sí sola la solución

Ojalá fuera tan sencillo, pero no. La vacuna necesita de otros componentes para vencer la pandemia (o al menos controlarla).

Hablamos de los medicamentos que disminuyen la carga viral, los contagios y las muertes.

Hasta la fecha, las empresas y los médicos han tenido cierto éxito en su búsqueda por terapias. Por ejemplo, se ha demostrado que el remdesivir de Gilead Sciences, el baricitinib de Eli Lilly y el esteroide genérico dexametasona reducen las hospitalizaciones y mejoran la velocidad de recuperación. La dexametasona también parece reducir el riesgo de muerte.

Otro nuevo grupo de terapias llamadas anticuerpos monoclonales, que imitan la respuesta del cuerpo a las infecciones, han funcionado relativamente bien para reducir las hospitalizaciones en pacientes de alto riesgo. Dos de estos tratamientos, uno de Lilly y otro de Regeneron Pharmaceuticals, han sido aprobados para su uso hasta ahora, aunque existen algunas preguntas sobre la terapia de Lilly y cuál es la mejor forma de usarla.

Además, ambos medicamentos nuevos requieren infusiones intravenosas supervisadas por un médico y es posible que solo sean efectivos durante unos meses, lo que requiere visitas intravenosas repetidas que podrían sobrecargar los sistemas de salud.

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