Percepción ¿es realidad?

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No todos los casos son iguales, ni todas las fórmulas son aplicables en todos lados.

Pero bien vale la pena reconocer el trabajo de un zacatecano que bajó la percepción de inseguridad en el municipio que gobernó.

En 2012, la situación que se vivía en el municipio era caótica.

Los grupos de la delincuencia organizada tomaron el control y obligaron el cierre de negocios.

Las principales vialidades eran un desierto después de las 7 de la noche.

Había un “toque de queda” forzoso, impuesto por los grupos criminales.

Nadie confiaba ya en las autoridades municipales, encabezadas por el PRI.

En ese año electoral, los votantes decidieron que era el momento de que otro partido gobernara.

Luego de su triunfo, se tomó la decisión de bajar los niveles de inseguridad en el municipio.

Pero, al igual que sucede en otras latitudes, ni estaba capacitada, ni contaba con la confianza de los ciudadanos.

Ante esta situación, se reforzó un esquema de capacitación sui generis, donde los elementos de seguridad se acercaron a la cultura.

Incluso, para el consumo de los uniformados, se hizo una adaptación de El Quijote, sin olvidar la capacitación relacionada con su área de trabajo.

Además, con recursos federales se actualizó el equipo.

La parte fundamental fue la proximidad con la ciudadanía (y quizá la clave para bajar la percepción de inseguridad).

Se dividió al municipio en polígonos que eran atendidos por una o dos patrullas, de acuerdo al tamaño del mismo.

Al mismo tiempo, los habitantes del polígono tenían un número de whatsapp donde se enviaba mensajes ¡directamente a los policías que estaban en esa patrulla!

¿Cuál fue el resultado?

A pesar de la enorme violencia que se vive en ese municipio, cotidiana y vieja, los índices de percepción son bajos.

Ejemplo.

En Fresnillo, 96 de cada 100 habitantes siente que hay una enorme inseguridad en su municipio.

En Nezahualcóyotl, después del gobierno del Juan Zepeda, oriundo de Valparaíso, 75 de cada 100 tienen esa percepción.

La diferencia entre ambos zacatecanos, es que uno no tenía hermanos que le ayudaran a solucionar el problema.