Alex Drummond es una psicoterapeuta y fotógrafa que tiene 51 años y vive en Cardiff. Hace seis años ella comenzó a vivir como una mujer y mantuvo su barba. También decidió no usar hormonas ni someterse a cirugía. Se la ve como una mujer hermosa, con un gran sentido del estilo, que a la vez mezcla sus elementos femeninos con su característica masculina, su barba, la cual intenta explicar que no tiene porque ser exclusiva del sexo masculino. Con actitud y confianza, es una mujer que vale la pena conocer, y cuya historia inspira.

Buscó ampliar los estándares que se presentan a las personas transexuales, ya que ella sabía que nunca podría parecerse a una mujer. Decidió que podía crear un nuevo espacio para poder decirle a otros niños y personas que no es tan simple como “azul o rosado, fútbol o ballet, debe haber 101 posibilidades entre esas”.

Para ella hay más de una manera de ser transexual, no siempre es necesario ser femenina, para sentirse mujer.

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Alex-Drummond

Antes de aceptar su condición de mujer ella decidió convertirse en alguien extremadamente masculino para evitar las dudas sobre su sexualidad, ya que al crecer en los 70 fue acosada por los otros niños al ser percibida como gay. Ella se identifica como lesbiana, como una mujer que se siente atraída por las mujeres. El que no estuviera conforme con su género, eso era lo que era observado como gay. Entonces pensó que si no parecía femenina no sería tratada como gay por lo que la gente no se burlaría de ella.

El bullying que recibió fue brutal. Golpizas, amenazas y burlas.

El acoso que sufrió la lleva a pensar que la escuela es el peor lugar para mandar a un niño porque no tienen protección, lo cual es cierto, ya que las reglas escolares en cuanto al bullying son muy pobres o casi nulas, y los adultos pasan estos acosos como “cosas de niños” o algo que todos vivimos en la juventud.

Alex Drummond está cambiando aquello que antes era una característica femenina o masculina, al usar elementos de ambos géneros para su apariencia, lo cual la convierte en una mujer con mucha más confianza y seguridad, algo que al fingir ser hombre jamás había logrado. Camina sobre la línea entre lo masculino y lo femenino no solo con su apariencia, sino también con sus actividades, como arreglar un auto algo considerado para hombres, pero que ella como mujer disfruta mucho. Lo que podemos aprender de ella es que no todo en esta vida es azul y rosado, los colores están hechos para ser mezclados y las barreras que dividen un sexo del otro, están hechas para ser destruidas, porque tus órganos sexuales no son un impedimento para que realices una actividad o que juegues con un juguete.

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