Salir a comer o a cenar a algún restaurante es de esas actividades cotidianas que a simple vista son pequeñas pero que significan mucho en muchas vidas.

Un restaurante abierto genera una sensación de normalidad, promueve la cohesión del barrio en donde esté y además es una fuente de ingresos de muchos trabajadores: personal de limpieza, cocineros, proveedores, repartidores, etcétera.

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Ahora muchos restaurantes luchan por adaptarse, con el objetivo de evitar cerrar sus puertas.

En un mundo donde todos necesitamos comer, los trabajadores (meseros, repartidores, lavalozas) de los servicios de comida son los más precarios.

Muchos restaurantes han optado por sólo brindar servicio a domicilio. Esto ha propiciado que cocinar en casa y experimentar con nuevas recetas se haya convertido en una de las actividades preferidas de muchas personas durante la pandemia.

La comida casera está teniendo un lugar mucho más importante en nuestras vidas.

Tanto chefs profesionales como amateurs de la cocina han vinculado sus habilidades con la comida para conectar con sus comunidades.

Un ejemplo de ello son las personas que cocinan para manifestantes en protestas sociales (en el marco del movimiento Black Live Matters, por ejemplo).

Pero otros simplemente han encontrado una nueva pasión por cocinarse a sí mismos o a las personas con las que comparten espacio en el hogar.

A pesar de que la comida puede ser efímera, la experiencia de comer no lo es, se preserva en la memoria, por lo que una de las maneras de mantener la memoria viva cuando de comida se trata, es preservar y transmitir recetas a través de generaciones.

Los recetarios son una expresión cultural de una comunidad y de sus maneras de relacionarse con la comida, qué tipo de ingredientes son mejores para cierta receta, métodos y consejos para lograr la mejor versión, e incluso puede existir más de una receta para hacer un mismo platillo.

Tal es el caso de la cocina mexicana, una de las más diversas y complejas del mundo.

Rescatan recetas de comida mexicana

Las Colecciones Especiales de la Red de Bibliotecas de la Universidad de Texas en San Antonio han hecho un enorme trabajo de curaduría y digitalización de más de dos mil recetas, las cuales abarcan desde el año 1789 hasta la actualidad.

Esta colección es uno de los repositorios más notables que existen y en él se condensa mucho del saber de la cocina mexicana.

La colección lleva por nombre Recetas: Cocinando en los tiempos del coronavirus, y está distribuida en una serie de pequeños recetarios.

Asimismo, cabe señalar que las recetas que están incluidas en esta colección fueron transcritas de recetarios escritos a mano.

El primer recetario de la colección contiene una selección de postres, el segundo volumen será de platos fuertes y el tercero de aperitivos y bebidas.

El primer libro fue traducido del español al inglés y está disponible en formatos PDF y ePub.

Por último, cabe mencionar que los recetarios digitalizados no modernizan las maneras más tradicionales de cocinar.

Como se dice en el prefacio: “muchos de los libros de cocina manuscritos de principios del siglo XIX suponen que los lectores son cocineros experimentados”.

La decisión de no modernizar las formas de cocinar responde al interés de ser lo más fieles posible a las recetas originales.

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