El itinerario sagrado Tatehuarí Huajuyé (El camino de nuestro abuelo Fuego) fue declarado Patrimonio Mundial.
En dicha ruta se encuentra el Cerro del Padre, en la capital del estado.
El proyecto de resolución del Comité de Patrimonio Mundial detalla que se trata de un testimonio excepcional de la persistencia de las tradiciones culturales.
La ruta fue seleccionada entre una lista de 30 candidaturas junto con sitios como los alineamientos megalíticos de Carnac, Francia, y los castillos del rey Luis II de Baviera.
La declaratoria incluye una ruta 500 kilómetros que pasa por los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, San Luis Potosí y Durango.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) difundió que el valor universal excepcional de la ruta wixárika se basa en la vinculación de los sitios sagrados.
Los mismos cuentan con elementos fundamentales de esa tradición, como el fuego, la lluvia, el maíz, el peyote, el águila real, el lobo o el venado.
A través de actividades rituales tradicionales y sofisticadas que abarcan el cultivo, la caza, la recolección y la pesca.
Los sitios
La comunidad wixárika denunció que los foráneos no reconocen sus lugares de adoración, los contaminan y los explotan.
Estos sitios «suelen ser mercantilizados y folclorizados a partir de una industria turística ‘mística'», expusieron los wixáricas y otras etnias durante un diálogo con autoridades en 2022.
El bien inscrito consta de 20 componentes o sitios sagrados, ubicados en el centro-norte de México:
- Tatei Jaramara, en Nayarit.
- Huaxa Manaka, en Durango.
- Tuapurie, en Jalisco.
- Cuyetsarie, Xurahue Muyaca, Cupuri Mutiú, Cacai Mutijé, Macuipa, Tatei Nihuetúcame, en Zacatecas.
- Huahuatsari, Cuhixu Uheni, Tatei Matiniere, Nihuetaritsié, Natsitacua, Uxa Tequipa, Tuy Mayau, Huacuri Quitenie, Huiricuta: Mucyuahue; Huiricuta: Raúnax, y Huiricuta: Maxa Yaritsie, en San Luis Potosí.
Se trata de lugares y paisajes de importancia sagrada, vinculados a las prácticas espirituales, rituales y culturales para los pueblos indígenas wixárika.
Juntos, los 20 componentes y la ruta hacia Wirikuta atraviesan tres regiones ecológicas relevantes.






