Los equipos son relevantes para el buen desempeño de un gobierno.

O, para ser preciso, para el buen funcionamiento de una administración gubernamental.

No hay cosa peor para un gobernante que un equipo con ambición de poder.

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Ejemplo claro de ello es del Ayuntamiento de Zacatecas.

De no ser por ese equipo, hoy Ulises Mejía Haro no tendría mayor problema para buscar la reelección en ese cargo.

Pero no es así.

Empresario reconocido, pronto aprendió que aplicar el know-how de la iniciativa privada en la administración pública no siempre es efectivo.

Sin embargo, su administración  no fue del todo mala.

Su problema inició cuando pensó que podría ser gobernador.

El último presidente municipal capitalino que pensó que desde la alcaldía podría brincar a la Plaza de Armas, se topó con una realidad brutal.

A pesar de su popularidad, y de unas encuestas que lo engañaron de principio a fin, la realidad lo puso en el lugar que en realidad tenía; el tercer lugar.

¿Quién le hizo creer a Ulises Mejía que podría ser gobernador del estado?

¿Quiénes fueron los personajes que lo distrajeron de una reelección segura?

¿Quiénes -ahora lo sabemos- pusieron en riesgo su incipiente carrera político – administrativa?

¿Nadie fue capaz de ser la conciencia crítica para advertir al alcalde lo que venía?

Y lo mejor

¿Por qué no cambia la estrategia?

Porque después de toparse con la realidad, Ulises Mejía recurre a los mismos que lo llevaron al desastre que enfrenta, para alcanzar la reelección.

Es claro que le gusta verse en el espejo que refleja la imagen que él quiere ver; no la que en realidad tiene.

La bendición

1.- No había otra opción. Roberto Luévano será el coordinador de campaña de Claudia Anaya. En los próximos días será relevado en la Secretaría de Desarrollo Social para concentrarse en la contienda electoral.

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