Lo ocurrido hace seis años en el mundo aún nos hace contener la respiración.
Vivimos tiempos peligrosos que nos llevaron al gran encierro.
Quedarse en casa durante dos años no fue sencillo para nadie.
Hoy vivimos las consecuencias de aquellos días; el tema de la salud mental se convirtió en un tema prioritario y aún hoy hay familias que no se recomponen.
El encierro fue un reto para todos.
Pero para algunos fue un buen negocio… y no me refiero a las empresas farmacéuticas.
Durante la pandemia, el ayuntamiento de Zacatecas, entonces conocido como La Joya de la Corona, anunció un presupuesto de 1 millón de pesos para la asignación de becas escolares.
De acuerdo a una denuncia de Ernesto González Romo, en teoría, las becas estarían destinadas a jóvenes de comunidades marginadas y que terminaron en manos de funcionarios municipales e incluso, en familiares.
El caso más conocido fue la beca que recibió la cuñada del alcalde capitalino, quien argumentó, de acuerdo a los documentos existentes, que “provenía de una familia de escasos recursos”.
El dinero público convertido en patrimonio familiar en medio de la crisis del Covid-19.
Si eso hicieron con lo poco, ¡imaginen lo que podrían hacer con lo mucho!
Al igual que este caso, otros funcionarios de la administración pública municipal recibieron becas para sus hijos.
Y ¿los jóvenes de las comunidades marginadas?
Y de la Ruta Blanca, que se utilizaba para el transporte de personal sanitario, nunca se explicó a quién pertenecía el autobús.
Siempre quedó la duda si era otro negocio familiar.
La bendición
La carrera por la candidatura de la coalción gobernante inició con buenos augurios y certezas… el PVEM y el PT ya tienen preparadas sus encuestas espejo que comparará con la que realice Morena… sin embargo, la certeza estriba en que uno de esos partidos no acompañará a Morena en el proceso electoral. ¿Adivinan cuál?






