Por meses, el gobierno capitalino generó la percepción de que mantenía una buena relación con medios de comunicación basados en la Ciudad de México.
A cada pregunta relacionada con publicaciones a favor de la administración municipal, la respuesta era solo una: no pagamos nada.
Ahí hay un punto.
Sin embargo, parece que esa narrativa les estalló en las manos.
Lo publicado ayer en un periodico de la Ciudad de México rompió en pedazos la narrativa de esa buena relación.
Y además, puso en la palestra el fraude económico que la presidencia zacatecana está provocando al pueblo de la capital.
El Ecocida de Tlaltenango comprometió 104 millones de pesos en dos contratos que se encuentran bajo sospecha debido a que fueron otorgados a una sola empresa.
Nada de una licitación abierta a diferentes postores; nada de conocer una propuesta más económica.
Pero el descaro es mayúsculo ya que destinan 33 millones 874 mil pesos para el mantenimiento de 62 vehículos.
¿Por qué?
Porque de acuerdo al mercado, el mantenimiento anual de ese número de automóviles costaría 14 millones de pesos.
¿Y el resto del dinero? ¿En qué bolsillo se queda?
Mientras los capitalinos caminan por calles llenas de basura; con un deficiente servicio de recolección de desechos y con fallas en la prestación de servicios que ofrece el ayuntamiento.
No es la primera vez que el ayuntamiento capitalino se ve envuelto en un escándalo relacionado con la renta de servicios.
En el periodo 2007 – 2010 un gobierno panista decidió rentar las luminarias en todo el territorio capitalino.
Pero es la primera vez que la ambición del alcalde le lleva a cometer excesos como el que se ha denunciado.
La bendición
Desde el Revolucionario Institucional tampoco habrá alguna crítica a la ambición del alcalde capitalino; no por cálculo político sino por complicidad. Dos destacadas priistas avalaron el contrato: La Síndico Municipal y la Directora de Adquisiciones. ¡Ni modo de escupir el cielo!






