banner-940x270Nadie puede olvidar lo que sucedió entre 2007 y 2010; la violencia que se desató en el estado fue brutal; pero mayor fue la percepción de inseguridad. Teníamos miedo porque vivimos tiempos violentos.

Miguel Alejandro Alonso Reyes y su equipo de campaña supieron aprovechar políticamente la percepción de inseguridad para asegurar que con ellos –los que ya se fueron-vendrían tiempos mejores.

Pero no fue así.

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De acuerdo a lo dicho por Francisco Murillo Ruiseco, procurador de Justicia de Zacatecas, en 2016 se registraron 608 asesinatos mientras que en 2015 fueron 310; eso significa que entre ambos años hubo un incremento del 98 por ciento.

La percepción de inseguridad en el gobierno alonsista fue tan alta como en el de su antecesora.

Pero la actual administración parece tener un problema grave. Ejemplo de ello, es la capital del estado.

De acuerdo a la edición 14 de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) en la capital del estado la percepción de inseguridad pública era del 74.7 por ciento en septiembre, cuando Alonso Reyes dejó la gubernatura del estado; para diciembre llegó al 84.2 por ciento. Casi un 10 por ciento más.

En Fresnillo las cosas no son mejores.

La percepción de inseguridad pública pasó de 86 por ciento en septiembre a 90.7 por ciento en diciembre; la diferencia es un de 4.7 por ciento.

Hay que recordar que las cifras están cimentadas en una encuesta hecha por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y muestra la sensación de inseguridad por el temor al delito.

Las cifras que nos regala la PGJEZ y el INEGI deben bastar para alertar a los gobernantes de lo que la gente está sintiendo: mucho miedo.

El 8 de febrero de 2009 se registró uno de los peores enfrentamientos armados entre el ejército y un grupo de la delincuencia en el Mineral.

Ese día, mientras Mario Padilla se atrincheraba en la XEEL para informar a todo el estado de lo que sucedía en la colonia Lomas de Plateros, David Monreal Ávila –entonces alcalde de Fresnillo- declaraba vía telefónica que ante una situación como esa, habría que esperar que Dios nos protegiera.

Que nadie se queje de declaraciones torpes. Esas vienen desde varios frentes… a veces, del que menos espera uno.

La bendición

Carlos Salmón pasó de cazamapaches a cazar anomalías en el ayuntamiento de Guadalupe. Para ello, instala buzones de quejas en contra del mal funcionamiento y servicio que presta la Presidencia Municipal. ¡Cómo cambia la vida!

1 Comentario

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