bannerBVokLo de ayer fue una crónica anunciada.

Pero la forma en que la oposición se opuso al dictamen, es digno de reconocimiento.

Sabedores de que los iban a aplastar, salieron a defender lo indefendible; a pesar de la advertencia, tenían que dejar constancia de que hay oposición en la Cámara de Diputados.

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Interesante escuchar a Geovanna Bañuelos, a Luis Medina Lizalde y a María Elena Ortega Cortés solicitando que el dictamen (que fue presentado en sentido negativo) regresara a comisiones para ser revisado.

No hubo oportunidad de ello.

Fueron tan contundentes los argumentos que el presidente de la Mesa Directiva (junto con su protagonismo) no dejaron pasar la oportunidad (por alusiones) de quedar inmortalizados en el diario de debates.

Pero del lado oficialista la argumentación también fue pulcra. Isadora Santiváñez terminó de revelarse como una legisladora en toda la extensión de la palabra.

Su sólida formación en el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político quedó de manifiesto ante el intercambio de ideas que se generó ayer en la Cámara de Diputados. Cuando fue necesario el sarcasmo, también supo usar esa arma.

¿Ahora que sigue?

En tiempos electorales, la fracción oficialista le dio elementos de sobra al Partido del Trabajo (PT) y al Movimiento; le dio una línea discursiva que ambos institutos políticos usarán durante la campaña electoral.

¿Fue correcto el cálculo político de rechazar la revocación de mandato?

Es probable que los asesores que rodean a las fracciones del PRI, PVEM y Panal calcularán que el hecho no influirá en el proceso electoral del próximo año.

Sólo que, como ha quedado demostrado, las redes sociales son una telaraña difícil de entender.

Incluso, desde el gobierno del estado ha quedado comprobado que no tienen idea de cómo orientar la información desde las mismas. Son un desastre que se sustituye con genuflexiones de funcionarios mimetizados al poder.

Los priistas le dieron nuevos elementos a la oposición para bombardear al Jefe del Ejecutivo; no pasará mucho tiempo para darnos cuenta si saben usar esta arma.

La bendición

Entonces ¿la culpa no era de Froylán Carlos Cruz?

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