Los programas de Bienestar, implementados desde el inicio de la Cuarta Transformación, tienen un sello característico: son parte del Corazón del Humanismo Mexicano.
Así lo expresó la Senadora Verónica Díaz Robles durante la reunión de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales, Bienestar y Estudios Legislativos.
Señaló que fortalecer y elevar a rango constitucional políticas y programas emblemáticos de la Cuarta Transformación materializa la lucha que por muchos años se persiguió de brindarle al pueblo de México justicia social y bienestar.
Puntualizó que las modificaciones realizadas a la Carta Magna protegen el derecho de las personas adultas mayores a recibir una pensión a partir de los 65 años.
En reconocimiento a lo mucho que han aportado en la construcción del país y “en retribución por todo su esfuerzo».
«Por una vida dedicada a la formación de nuestras familias y a la construcción de todo un país”, expresó.
Otro ejemplo claro, mencionó la Senadora de Morena, es la consolidación de la universalidad de la pensión para personas con discapacidad permanente.
Así como la garantía de rehabilitación y habilitación de los menores de edad.
“La deuda histórica de la indiferencia y desdén institucional, por mucho tiempo fue con las personas adultas mayores y las personas con discapacidad. Hoy hay derechos, hay dignidad y, sobre todo, hay bienestar”.
Reforma al campo
Por otro lado, la Senadora Vero Díaz subrayó que no es menos importante los efectos de la reforma al campo mexicano.
Pues también se eleva a rango constitucional los programas como Producción para el Bienestar, Fertilizantes para el Bienestar y Sembrando Vida.
Así como BIENPESCA y Precios de Garantía, que son una válvula de alivio para quienes, a través de su vocación, han alimentado a todo un país.
“Quienes somos parte de la transformación, hoy ratificamos nuestro compromiso con la justicia social y el bienestar”.
La senadora zacatecana mencionó que se está construyendo un México donde cada persona, sin importar sus condiciones, pueda vivir con dignidad y esperanza.
“Que este sea un legado del cual todos nos sintamos orgullosas y orgullosos, el cual inspire a futuras generaciones a continuar trabajando por un país en el que la inclusión, el amor y la solidaridad sean la norma”, finalizó Díaz Robles.






