¿Y la foto? Ben Ammin.

 

Publicidad

banner-940x270Aunque la iniciativa privada no es el diablo, es lo que más se le parece.

Obvio es, el empresario que invierte en un proyecto, pretende obtener ganancias del mismo; y eso incluye a los particulares que invierten en asociaciones público privadas

El problema de estos proyectos son: la falta de transparencia y los gobernantes vengativos.

Bajo el esquema de Proyecto de Prestación de Servicios (PPS) se construyó la Ciudad Gobierno, en la administración de Amalia García; ella se subió a la ola de inversiones público privadas encabezadas por el entonces gobernador Enrique Peña Nieto.

Durante la administración de Peña Nieto se construyeron hospitales y carreteras en el estado de México bajo ese esquema; en Zacatecas, la inversión fue satanizada por Miguel Alejandro quien, el primer día de su mandato, ordenó la revisión del contrato lo que derivó en la “compra” del complejo administrativo.

Y nos endeudo escandalosamente.

Pero también fue responsabilidad del gobierno amalista, quien no transparentó ni el proyecto ni la forma en que los recursos se estaban invirtiendo (no estaba obligado, pero un ejercicio de ese tipo hubiera callado muchas bocas y quizá, le hubiera ahorrado a Zacatecas el Alonsato).

Transparencia y venganzas.

Es lo que enfrenta el Acuerdo Público Privado para renovar más de 15 mil luminarias en Guadalupe (que nada tiene que ver con la experiencia del arrendamiento puro en la capital del estado, cuando el morenazo Cuauhtémoc Calderón era fiel seguidor de Felipe, del mismo apellido).

Si no hay transparencia en el APP, habrá sospecha. Y si hay sospecha, habrá venganza.

Y que el pueblo se los demande.

La bendición

Antes de la conclusión del segundo período ordinario se homologará en su totalidad el Sistema Estatal Anticorrupción, dice la oposición. Habrá que creerles para no quedar mal ante el país. ¿O no?

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