La pianista mexicana Daniela Liebman, de 23 años, ofreció un destacado y emotivo recital como parte del Ciclo Internacional de Piano este miércoles 1 de abril a las 13:00 horas en el Teatro Fernando Calderón, donde reafirmó su lugar como una de las intérpretes jóvenes más sólidas y sensibles del panorama musical actual.
Reconocida por su elocuencia, aplomo y profunda musicalidad, Liebman ha construido una trayectoria notable desde muy temprana edad. Debutó a los ocho años con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y, desde entonces, ha colaborado con más de treinta orquestas en cuatro continentes, consolidándose también como una importante embajadora cultural de México.
Momentos clave de su carrera incluyen su presentación a los 11 años en el Carnegie Hall con el Concierto para piano núm. 2 de Dmitri Shostakóvich, así como su participación en el Kennedy Center a los 14 años.
En el ámbito nacional, debutó en el Palacio de Bellas Artes en 2013.
El programa presentado en Zacatecas mostró su versatilidad interpretativa, iniciando con la Sonata en Sol mayor, Op. 31 Núm. 1 de Ludwig van Beethoven, seguida de obras de Germaine Tailleferre y Leos Janáček.
Cada pieza fue interpretada con una sensibilidad que logró envolver al público en una atmósfera íntima, donde el silencio entre notas también parecía hablar.
Tras el intermedio, el repertorio incluyó piezas de Isaac Cortijo y Alfredo Carrasco, además de regresar a Tailleferre con Impromptu y Romanza.
El recital concluyó con estudios de Sergei Rachmaninoff, donde Liebman desplegó una ejecución técnica y emocionalmente poderosa, arrancando una respuesta cálida y prolongada del público.
Egresada de The Juilliard School, artista internacional de Yamaha y reconocida por Forbes México, Daniela Liebman continúa proyectándose a nivel global.
En la temporada 2025-2026, destaca su participación en la inauguración de la San Antonio Philharmonic y sus presentaciones en escenarios como el Lincoln Center y la UNAM, reafirmando su creciente presencia en la escena internacional y dejando claro que su música no solo se escucha, sino que también se siente profundamente.






