Nadie puede dudar que lo sucedido la mañana del jueves tiene muchas lecturas.
Ninguna de ellas positiva para las y los zacatecanos y, por supuesto, para la autoridad legalmente constituida.
Era un reto (es un reto, si suponemos que el mismo no ha sido retirado).
Y la forma en que fue enfrentado fue ortodoxa para aquellos que saben de comunicación política.
¿Qué hubiera recomendado un spin doctor?
1.- Lo primero: enviar de “gira” al gobernador.
Un par de días en la Ciudad de México realizando “gestiones” hubieran sido suficientes para permitir que las cosas se “enfriaran”.
Por supuesto, esa era la versión que el área de prensa se encargaría de difundir.
En realidad, el gobernador estaría en su casa, tomando distancia de la situación sin asomar la nariz ni para recibir la comida del thru drive.
2.- Evitar declaraciones -que generen una nueva crisis- del tipo “no traigo cash”, “¿y yo por qué? o la muy zacatecana “yo no la maté”.
Nada de ahondar la crisis.
3.- Desviar la atención con otros temas que nada tengan que ver con el caso.
Enviar a los titulares de las secretarías a entregar cobijas por ser época de frio.
O quizá atender una crisis que, por intrascendente que sea, siempre puede servir como excusa para poner foco en otro asunto.
4.- Escuchar a la gente y, por supuesto, a los que hablan por la gente.
Que ellos sean los interlocutores con la sociedad para tranquilizarla y que lleven el sobado mensaje de que, de las crisis siempre se sale fortalecido.
Por supuesto, los representantes de las cámaras empresariales son fundamentales para esta labor pero podemos sumar a otros sectores, incluyendo a la oposición y
5.- Por supuesto, esperar que todo salga bien para que el spin doctor pueda ser contratado otra vez, en otra crisis.
Aún así, las mentadas de madre en las redes sociales hubieran seguido, los críticos criticado y los aliados aplaudido.
La bendición
Porque la decisión de un gobernante no se asume de forma uniforme, por más popular o impopular que sea… Porque si toca un Do en el piano, no sale un suave Do. Sale un coro de mentadas de madre… muy democráticas y nada excluyentes.
¿Nunca lo hará de la forma tradicional? Es probable que un día abra el libro y siga las reglas… Pero este jueves no fue así.

