¡Que tal que habla dormida! – La Buenaventura

2
51

El poder no se comparte, se ejerce.

De eso ya no queda duda.

Quien lo tiene, lo administra, lo delega a quien cree conveniente y a quien no, el poder lo aisla.

Publicidad

Pero nunca se comparte.

Lo mismo ha sucedido desde la Roma antigua.

Un ejemplo.

Luego de la elección 2018, el presidente de México llamó a realizar la Mesa Estatal de Construcción de Paz y Seguridad.

Cada estado se coordinaría con el representante del gobierno federal, cuyo cargo formal era Delegado de Programas Federales.

¿Qué pasó en Zacatecas?

De acuerdo a funcionarios estatales de aquella administración, a la recién nombrada delegada, Verónica Díaz, no se le permitió estar en las mismas.

¿La razón de ello?

La funcionaría federal no contaba con los exámenes de confianza que aplicaba la aún Procuraduría General de la República.

El examen de confianza aún consta de la evaluación del entorno social y situación patrimonial.

El psicólogo, el poligráfico, uno médico y otro más toxicológico.

Obviamente, como todos en la mesa del Grupo de Coordinación Local ya habían sido sometidos al mismo, había desconfianza.

A pesar de los argumentos dados por la funcionaria federal, no se le dio acceso a estos trabajos.

Incluso, se le llegó a cuestionar si tenía somniloquía.

¿Había temor de que la familia de su esposo se enterara de lo que se hablaba en el Grupo de Coordinación Local?

¿Ese era el tamaño de su histeria?

Lo dudo. Sólo tenían el poder y lo ejercían. Como debe de hacerse.

Así, durante tres años la Mesa Estatal de Construcción de Paz y Seguridad se realizaba entre funcionarios federales.

En tanto, el Grupo de Coordinación Local era encabezado por el gobernador y su gabinete de seguridad.

Dos rutas para un mismo camino.

La bendición

David Monreal y Verónica Díaz estuvieron repartiendo apoyos del gobierno federal en Pinos y Mazapil. El poder no se comparte.

2 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here